Este año no llamarás a la puerta,
me faltará tu sonrisa, tu mirada,
tu fuerte abrazo de llegada,
el calorcito de tu beso en mi cara.
Será una cena muy triste,
intentaré estar bien, desimularla,
estas lejos, tu vida formada,
pero siempre dentro de mi alma.
He cocinado sin ganas,
hoy tu cenarás en otra casa,
yo pondré la mesa pensando en ti,
y se me escaparán unas lágrimas.
Mi acuerdo de mi madre,
de navidades pasadas,
de mi hermana adorada,
y que a mi hija no voy abrazarla.
Tengo amor, cariño, comida exquisita,
calor y confort, una buena casa,
aún así me duele el corazón,
porque me falta, la savia del alma.
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